La palabra NO indica una prohibición, una carencia de algo o lo opuesto a una determinada situación.
La aplicamos con frecuencia en la crianza. Por ejemplo:
- NO toques la estufa, te vas a quemar. (PROHIBICIÓN – ADVERTENCIA)
- NO tengo plata, NO lo puedo comprar. (CARENCIA – CONSECUENCIA)
- NO irás ahora, pero SÍ podés ir mañana. (OPUESTO – OPORTUNIDAD)
Decir NO no significa ser autoritario
Muchas veces se asocia el uso del NO con una crianza autoritaria. En realidad, no es el NO lo que determina una educación estricta y poco flexible.
Es el modo de decirlo, la actitud del adulto y los recursos que utiliza lo que marca el estilo de crianza.
Si el educador no sabe priorizar qué comportamientos están prohibidos, cuáles son negociables y cuáles están permitidos, aparece el problema.
El adulto puede convertirse en autoritario si todo es NO, pero también puede caer en la permisividad si todo es SÍ o todo es negociable.
Los límites también educan
El arte de educar consiste, precisamente, en establecer límites claros y adecuados para que el niño, niña o adolescente comprenda que vive dentro de un sistema en el que existen reglas.
Las normas sociales facilitan la convivencia y permiten nuestra inclusión en diferentes grupos.
El niño necesita comprender progresivamente que existen adultos que ejercen una autoridad y un entorno social que espera de él determinadas formas de comportamiento.
Poner límites a los niños también es prepararlos para convivir con otros.
El NO también nos ayuda a aceptar la realidad
Cuando el NO indica una carencia, puede ayudarnos a comprender mejor la realidad, valorar aquello que tenemos y buscar alternativas frente a aquello que no podemos conseguir.
No siempre podemos tener lo que queremos.
No siempre podemos hacer lo que deseamos.
No siempre podemos obtener algo inmediatamente.
Aprender a aceptar estas situaciones también forma parte del crecimiento y ayuda a desarrollar recursos para afrontar la frustración y la adversidad.
Firmeza no significa violencia
Cuando decimos NO, no necesariamente debe estar acompañado por un grito, una amenaza o un golpe.
Muchas veces, un NO tranquilo, coherente y firme puede ser mucho más efectivo y respetuoso.
El niño necesita comprender que el límite se mantiene, pero también que el vínculo afectivo permanece.
Podemos decir NO a una conducta sin rechazar al niño.
¿Qué aprende un niño cuando comprende el NO?
Un niño o niña que desde pequeño aprende el significado del NO puede desarrollar progresivamente diferentes habilidades.
Aprende a conocerse
Comienza a identificar sus características, deseos y preferencias:
“No soy…”
“No me gusta…”
“No quiero…”
“No tengo…”
Reconocer aquello que no desea o no le gusta también forma parte del autoconocimiento.
Aprende a elegir
Puede comenzar a tomar decisiones con mayor seguridad:
“No quiero jugar al fútbol porque no me gusta.”
Decir NO también significa aprender que podemos tener preferencias propias y expresarlas adecuadamente.
Aprende a anticipar consecuencias
Comprende progresivamente la relación entre sus decisiones y aquello que sucede después:
“Si no estudio, no voy a aprender.”
De esta manera, el límite deja de ser solamente una imposición externa y comienza a relacionarse con la responsabilidad personal.
Aprende a respetar las normas
El niño también descubre que existen límites que no dependen de sus deseos:
“No debo cruzar cuando el semáforo está en rojo.”
Aprender a respetarlos le permite desenvolverse de manera más segura y adecuada dentro de la sociedad.
Aprender a decir NO durante la adolescencia
Aquello que enseñamos durante la infancia adquiere un nuevo significado cuando llega la adolescencia.
Un adolescente que aprendió a comprender y expresar el NO puede estar mejor preparado para:
- Aceptarse a sí mismo, reconociendo sus fortalezas y sus dificultades.
- Quererse y respetarse, pudiendo decir NO cuando algo no le agrada, no lo desea o considera que puede perjudicarlo.
- Cuidarse, sin quedar permanentemente condicionado por el “qué dirán” o por el temor a ser juzgado.
- Rechazar situaciones de riesgo, como el consumo excesivo de alcohol o drogas, o subir a un vehículo conducido por alguien que ha consumido alcohol.
- Proponerse metas y cambios frente a las dificultades, carencias y frustraciones que presenta la vida.
Enseñar a recibir un NO para aprender a decir NO
Quizás este sea uno de los aprendizajes más importantes.
Un niño que comprende que puede recibir un NO sin dejar de ser querido también puede aprender, progresivamente, que él tiene derecho a decir NO.
Decir NO ante una presión.
Decir NO cuando algo lo incomoda.
Decir NO cuando no quiere participar.
Decir NO cuando percibe un peligro.
Por eso, poner límites a los niños no consiste únicamente en enseñar obediencia. También puede contribuir a desarrollar autonomía, criterio, autocuidado y respeto por los propios límites y los de los demás.
Decir NO también puede ser una forma de cuidar
Decirle NO a un hijo no significa decirle “NO TE QUIERO”.
Muchas veces significa exactamente lo contrario:
TE QUIERO TANTO que quiero prepararte para la vida.
TE QUIERO TANTO que quiero enseñarte que no siempre podemos hacer o tener todo lo que deseamos.
TE QUIERO TANTO que quiero ayudarte a cuidarte, respetarte y respetar a los demás.
TE QUIERO TANTO que deseo darte herramientas para que, algún día, puedas establecer tus propios límites y tomar tus propias decisiones.
Porque educar no consiste en evitar todas las frustraciones, sino también en acompañar a nuestros niños y adolescentes para que aprendan a enfrentarlas y superarlas.
Te puede interesar https://www.youtube.com/watch?v=f5FDj_WSmeI
