Factores que intervienen en la concentración
Con frecuencia escuchamos a padres, madres y docentes expresar que los niños “vuelan”, “están dispersos” o “no terminan las tareas”. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no siempre que aparecen estos comportamientos estamos frente a un TDAH.
En primer lugar, para poder recibir y procesar la información, es necesario que la vista y el oído funcionen adecuadamente. Un niño que no ve o no escucha bien suele demorarse en las actividades y cansarse con mayor facilidad, ya que no logra acceder a la información de manera eficiente.
Por otro lado, también es importante considerar las molestias corporales. La incomodidad provocada por pediculosis, parasitosis o estados alérgicos que generan picazón puede dispersar al niño y dificultar su atención. Algo similar ocurre en niños con adenoides o dificultades respiratorias, que alteran la oxigenación cerebral. En estos casos, la atención suele focalizarse en la dificultad para respirar, lo que interfiere en el aprendizaje.
Finalmente, no podemos dejar de considerar los aspectos emocionales y las problemáticas familiares o sociales que generan angustia y preocupación en los niños. Situaciones como discusiones parentales, separaciones conflictivas, maltrato, abuso, bullying u otras experiencias estresantes impactan directamente en su conducta. Muchas veces el niño no puede verbalizar lo que le sucede, pero su comportamiento disperso está expresando un malestar.
En síntesis, la dificultad atencional es un síntoma relevante en el comportamiento humano y su origen puede ser multicausal. Por esta razón, resulta fundamental la evaluación de un equipo de profesionales de la salud, que pueda realizar un diagnóstico adecuado y orientar el acompañamiento y el tratamiento.
¿Qué es un trastorno?
Los trastornos mentales son afecciones que impactan en el pensamiento, los sentimientos, el estado de ánimo y el comportamiento de una persona. Pueden presentarse de manera ocasional o persistir en el tiempo, y afectar la capacidad de relacionarse con los demás y de desenvolverse en la vida cotidiana.
Las causas que pueden provocarlos son diversas. En algunos casos, están relacionadas con alteraciones en la bioquímica cerebral, la carga genética, dificultades durante el embarazo, hipoxia en el momento del parto o situaciones de desnutrición.
Sin embargo, en estos trastornos, la relación de la persona con su entorno también cumple un rol fundamental. La interacción con el contexto social, familiar y emocional puede influir significativamente en el comportamiento y en el bienestar psicológico.
Por este motivo, se comprende que los trastornos mentales no tienen un único origen, sino que responden a una dinámica compleja entre factores biológicos, emocionales y sociales, que pueden afectar negativamente la salud mental si no son abordados de manera adecuada.
¿Qué es un síntoma?
Un síntoma es una señal o indicio de que algo está ocurriendo en una persona. Puede manifestarse tanto en el plano físico como en el conductual, y suele ser una expresión de un proceso subyacente.
Un síndrome, en cambio, es un conjunto de síntomas que se presentan de manera simultánea y que han sido estudiados y descriptos previamente. Debido a este respaldo teórico y clínico, existe un cuadro clínico que vincula y explica la relación entre esos síntomas.
Un ejemplo de síndrome es el síndrome de Down.
Una característica importante de los síndromes es que no siempre presentan alteraciones anatómicas visibles. Además, sus manifestaciones pueden variar a lo largo del tiempo, e incluso algunos síntomas pueden disminuir o desaparecer
¿Qué es el DSM-5?
EL DSMV es el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (AAP) en el cual se clasifican los trastornos mentales y proporciona descripciones de las categorías diagnósticas.
¿Qué es el Síndrome de Down?
El síndrome de Down es un trastorno genético que se produce cuando, durante la división celular, aparece material genético adicional en el cromosoma 21. En lugar de dos cromosomas en ese par, las personas con síndrome de Down tienen tres, por lo que también se lo denomina trisomía 21.
Este síndrome se caracteriza por una apariencia física particular, discapacidad intelectual y retraso en el desarrollo. Además, puede estar asociado a otras condiciones de salud, como enfermedades cardíacas o alteraciones de la glándula tiroides.
Los programas de atención y estimulación cognitiva temprana, especialmente entre los 0 y 6 años, permiten mejorar significativamente las habilidades de las personas con síndrome de Down. Estas intervenciones favorecen el desarrollo de la autonomía y una mejor calidad de vida, respetando los tiempos y posibilidades de cada persona
«Tú puedes ser, lo que quieras ser»
Algunos indicadores de autismo
No establece contacto visual o es muy poco el contacto .
No responde a su nombre
No responde a la sonrisa y es poco expresivo con sus gestos.
No dice palabras sueltas después de los 16 meses o tiende a repetir lo que escucha. (ecolalias)
Evidencia poco interés para relacionarse, ni siquiera señala objetos para hacer saber lo que quiere.
Tiene alterada la percepción sensorial ( sienten con mucha intensidad o no sienten olores, gustos, sonidos, texturas)
No utiliza los juegos para representar una situación ( juego simbólico)
Pueden hacer movimientos estereotipados ( aleteos)
Interpretan en forma literal los mensajes. No entienden sarcasmos ni chistes
Les incomoda salir de las rutinas y les altera lo novedoso.
Pueden mostrar especial interés por aparatos, máquinas o electrodomésticos.
Piensan con imágenes más que con palabras. (pictogramas)
¿Por qué T.E.A y no autismo?
No existe una persona con autismo igual a otra. Esta diversidad ha llevado a reconsiderar el uso del término “autismo”, ya que los síntomas, el pronóstico y las necesidades de acompañamiento varían significativamente en cada caso. Por este motivo, se utiliza el término trastorno del espectro autista (TEA).
El TEA no se cura, pero el acompañamiento temprano, la constancia y el trabajo en equipo entre la familia, la escuela y los profesionales de la salud permiten lograr avances significativos en el desarrollo y la calidad de vida.
La presencia de algunos signos o comportamientos requiere realizar un diagnóstico diferencial. Por eso, ante cualquier duda, es fundamental consultar a un profesional de la salud mental especializado.
Si bien todos deseamos una educación inclusiva, cada situación debe ser evaluada de manera individual. Es importante procurar una institución educativa que pueda acompañar y asistir al niño o la niña de acuerdo con sus necesidades personales.
El trastorno del espectro autista continúa siendo objeto de estudio, por lo que aún hay mucho por conocer, comprender y trabajar en favor de una inclusión real y respetuosa.
Definición, causas y consulta
- «Es la emisión de orina en la cama o ropa involuntaria o voluntariamente«
- Es clínicamente significativo cuando se manifiesta con una frecuencia de al menos dos veces por semana durante un mínimo de tres meses. consecutivos o por la presencia .
- La edad cronológica es de por lo menos 5 años o un grado de desarrollo equivalente.
- El comportamiento no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia
( diurético, antipsicótico) ni a una afección médica (diabetes, espina bífida o epilepsia)(DSM V)
CAUSAS:
- Una alteración del proceso de desarrollo neurológico y hormonal
- Una alteración del aprendizaje para controlar la orina durante la noche
- Ingesta excesiva de líquidos durante la última parte del día
- Predisposición genética
- Apnea obstructiva del sueño
- Retrasos madurativos
- Déficit de atención e hiperactividad (TDAH):
- Factores ambientales y psicosociales: separación, muerte de familiar, problemas conyugales, nacimiento de un hermano, , inicio o rechazo escolar, abuso sexual.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
- Llevar a cabo un registro diario de las micciones a lo largo de tres días,
- Recoger información sobre las micciones realizadas durante el día y noche, su frecuencia, tipo de deposiciones, existencia de escapes fecales y volumen de líquidos ingeridos durante el día
- .Si es diurna, nocturna o ambas
- Si había logrado el control y comenzó a perderlo
- Hacer una consulta con el pediatra y llevarle este registro para que el médico realice los estudios correspondientes y descarte o defina si hay compromiso biológico, neurológico o requiere acompañamiento psicológico
Rol de los educadores
Sabemos que la depresión es un trastorno que afecta el estado de ánimo y, en consecuencia, el comportamiento. Sin embargo, suele asociarse únicamente a los adultos, desconociendo que niños, niñas y adolescentes también pueden padecerla.
La tristeza es una emoción inherente a la naturaleza humana y, como tal, suele ser transitoria. Cuando la tristeza se vuelve persistente, es necesario prestar atención.
Con frecuencia se minimizan estas manifestaciones con frases como:
“es igual a su abuelo, nada le viene bien”,
“es malhumorado como su papá”,
“está en la edad en que nada lo hace feliz”, especialmente en la adolescencia.
Es importante tener en cuenta que tanto la tristeza, el malhumor y la angustia, como la alegría y la felicidad, tienen una causa. Cuando nada logra alegrar a una persona, es necesario preguntarnos: ¿qué le está pasando?
En algunos casos, el estado de ánimo se ve afectado por una situación adversa y se trata de una reacción esperable, como una separación parental, una ruptura afectiva, un cambio de escuela o desaprobar un examen.
Sin embargo, en otras ocasiones, la depresión puede tener causas menos evidentes, como factores genéticos o bioquímicos, dificultades en la autoaceptación (imagen corporal), conflictos en los vínculos parentales, situaciones de abuso u otras experiencias dolorosas.
La intervención de los adultos referentes —familias y docentes— es fundamental, ya que pueden observar cambios en el comportamiento y detectar señales significativas que orienten una consulta profesional.
Es importante aclarar que la depresión no siempre se manifiesta con tristeza. La irritabilidad, el malhumor persistente y la apatía también son formas de expresar el malestar emocional.
Algunos indicadores a tener en cuenta en niños y adolescentes son:
falta de interés por jugar o compartir con pares
ausencia de disfrute
desmotivación general
realización de tareas sin esfuerzo o abandono de las mismas
quejas frecuentes de dolores físicos
Otros signos pueden ser:
inconformismo constante
discusiones o peleas sin motivo aparente
llanto frecuente
dificultad para iniciar actividades
falta de atención
aislamiento y dificultad para expresar lo que sienten
Ante la presencia de varios de estos indicadores, es recomendable realizar una consulta con un profesional de la salud mental, a fin de arribar a un diagnóstico adecuado y brindar el acompañamiento necesario
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica. Se caracteriza por convulsiones recurrentes , que son episodios breves de movimiento involuntario que pueden involucrar una parte del cuerpo (parcial) o todo el cuerpo (generalizado) y, en ocasiones se acompañan de pérdida de conciencia y control de la función intestinal o vesical
Organización Mundial de la Salud.
¿CÓMO SE MANIFIESTA?
- Ausencias. Pérdida de conciencia junto a parada de actividad del niño/a.
- Atónicas. Caída brusca por pérdida del tono muscular.
- Generalizadas tónicas. Contracción muscular general.
- Generalizadas tónico-clónicas. Rigidez corporal con sacudidas musculares generalizadas.
- Interrupción repentina de un movimiento sin caerte.
- Chasquido de labios.
- Aleteo de los párpados.
- Movimientos de masticación.
- Fricción de los dedos.
- Pequeños movimientos con ambas manos.
- Generalmente desaparecen a partir de los 14 años
- Consultar al pediatra y/o neurólogo infantil ante una crisis convulsiva o la observación de «ausencias»
- .Aprenda tanto como pueda acerca de la epilepsia.
- Procure que su hijo/a tome el medicamento a la misma hora todos los días.
- Permítale hacerse cargo de sus medicamentos.
- Asegúrese de que duerma lo suficiente para disminuir el riesgo de tener crisis convulsivas.
- Informe al colegio de la situación
- Realice los controles periódicos con los profesionales de la salud
- Informarse sobre la epilepsia y el rol del adulto ante una crisis convulsiva.
- Mantener buena comunicación con los padres.
- Considerar que la epilepsia puede afectar el ritmo de trabajo ( lentitud), la memoria y los estados anímicos.
- Proponer las actividades en forma graduada, con consignas claras y cortas y corroborar que comprendió lo que debe hacer
- Ofrecer ejercitación que le ayude a fijar contenidos
- Usar agenda para que pueda registrar fechas de entregas de trabajo o evaluaciones
En niños/as y adolescentes con antecedentes de epilepsia o fotosensibles se pueden producir crisis convulsivas, debido a los destellos y cambios en la intensidad de los colores de las pantallas o luces intermitentes: videojuegos, computadoras, discotecas.
- Moderar el uso
- No acercarse mucho a la pantalla
- No usarlos cuando está con sueño
- Evitar brillo de la pantalla
- Ante un estímulo centelleante inesperado, taparse un ojo.
