Requisitos para ir a primer grado

El ingreso a primer grado es un hecho muy significativo para el niño o la niña y también para su familia. Marca el inicio de un camino hacia la autonomía, la independencia y la responsabilidad.

Más allá de los saberes que se aprenden y de las capacidades que se ponen en juego, implica una actitud frente a la vida. Supone comenzar a socializar, aceptar diferencias y tolerar la frustración ante las dificultades.

En esta etapa se inicia el aprendizaje simbólico a través de letras y números, utilizando la escritura. Es un salto maravilloso, pero también complejo, ya que requiere el desarrollo previo de otras habilidades fundamentales.

¿Qué necesita mi hijo o hija para comenzar primer grado?

Hábitos y actitudes

Hábitos de autoasistencia: vestirse solo, higienizarse, lavarse los dientes.

Iniciativa para resolver situaciones cotidianas.

Motivación para ir a la escuela, con buena disposición para aprender y socializar.

Capacidad para diferenciar juego y trabajo, diversión y obligación.

Comprensión y respeto de las normas.

Capacidad para escuchar, no solo para hablar.

Lenguaje

Correcta pronunciación.

Capacidad para expresarse con un lenguaje claro.

Comprensión del lenguaje oral.

Capacidad para nominar, es decir, evocar nombres de objetos, colores, formas, etc.

Aspectos corporales y motrices

Control postural para permanecer sentado y trabajar durante la clase.

Cuidado y manipulación de sus objetos personales (cartuchera, mochila).

Toma correcta del lápiz.

 Capacidad para discriminar y dibujar formas, letras y números

.Habilidades cognitivas iniciales

Reconocer el sonido inicial de las palabras (por ejemplo: anillo empieza con A).

Separar palabras en sílabas de forma oral.

Reconocer y escribir números hasta el 10.

Reconocer cantidades y realizar sumas simples.

Buen control visual y auditivo, para descartar dificultades que puedan interferir en el aprendizaje.

Pero, por sobre todas las cosas…

Padres y madres que:
  • Acompañen, pero no sobreprotejan.

  • Exijan de acuerdo con las capacidades reales de sus hijos e hijas.

  • Comprendan que equivocarse también es aprender.

  • Acompañen al docente y busquen modos adecuados de comunicación.

  • Transmitan valores a través del ejemplo cotidiano.

Docentes que:
      • Sean pacientes y recorran el aula para responder a las necesidades de sus alumnos.

      • Trabajen con buen humor, favoreciendo aprendizajes con alegría.

      • Comprendan que los hábitos que se forman en primer grado son la base del trabajo escolar futuro.

      • Entiendan que repetir una actividad no es perder tiempo, sino ofrecer oportunidades de aprendizaje, respetando los distintos tiempos de maduración neuropsicológica.

      • Ejerzan su profesión con generosidad y capacidad de observación, detectando a tiempo las dificultades y comunicándolas oportunamente a las familias.

 .