¿Cómo impacta el uso de pantallas en la escritura?

En los últimos años se observa con creciente frecuencia que muchos niños y niñas llegan a Primer Grado con dificultades en habilidades básicas para el aprendizaje escolar. Diversos estudios en neurodesarrollo coinciden en que el uso excesivo y temprano de pantallas durante la primera infancia puede ser un factor que interfiera en este proceso.

Durante los primeros años de vida, el cerebro necesita experiencias multisensoriales para desarrollarse adecuadamente. Cuando estas experiencias son desplazadas por el tiempo frente a pantallas, comienzan a aparecer consecuencias visibles en el aula.

Dificultades en la escritura

La escritura es una de las actividades cognitivas más complejas que realiza el ser humano. Para que un niño pueda escribir, necesita haber desarrollado previamente:

  • coordinación psicomotriz fina

  • esquema corporal y postura

  • memoria visual y memoria motora

  • memoria de trabajo

  • atención sostenida

  • control inhibitorio

  • planificación

El uso excesivo de pantallas suele empobrecer las experiencias motrices necesarias para que la mano y el cerebro estén preparados para escribir. Actividades como dibujar, recortar, ensartar, construir o manipular objetos reales son fundamentales en este proceso.

Por este motivo, es frecuente observar en Primer Grado:

  • dificultades en el trazo

  • escritura muy lenta o desorganizada

  • escasa resistencia para escribir

  • frustración ante tareas gráficas

  • falta de interés por las tareas escolares

    Pérdida del interés por el esfuerzo cognitivo

    Otro aspecto preocupante es la disminución del interés por actividades que requieren esfuerzo cognitivo sostenido, como dibujar, pintar, recortar, leer, escribir o resolver consignas.

    Las pantallas ofrecen estímulos rápidos, cambiantes y altamente atractivos, con recompensa inmediata. Frente a esto, las tareas escolares —que requieren tiempo, paciencia y concentración— suelen resultar “aburridas” para muchos niños.

    La escritura como indicador de madurez

    La escritura es un indicador de madurez y logro en Primer Grado, no solo como proceso de codificación fonológica, sino también como actividad psicomotriz.

    Por eso, ante las dificultades que se observan en su aprendizaje, la solución no está en reducir la escritura a letra imprenta (salvo indicación en casos particulares), sino en realizar un trabajo preventivo que incluya:

    • libros para pintar

    • colores, crayones y fibras

    • masa para amasar

    • tijeras para recortar

    • materiales para manipular

    Estas actividades deben ser ofrecidas tanto por la escuela como por la familia. El niño no puede vivir en contextos disociados: su aprendizaje necesita coherencia, tiempo y ejercitación.

    El rol de los adultos

    Los intereses de los niños y niñas dependen, en gran parte, de los estímulos y la valoración que los adultos hacen sobre ellos.
    Si en casa pintar o dibujar es una actividad valorada, el niño querrá hacerlo y buscará mejorar.

    En cambio, cuando se ofrece el celular como principal recurso, se adormecen habilidades fundamentales como:

    • tomar el lápiz

    • graduar la presión del trazo

    • regular el tamaño del dibujo

    • tolerar la frustración ante el error

    • memorizar y reproducir grafemas

    En definitiva, se limita el desarrollo del sistema de comunicación específicamente humano y de múltiples habilidades neuropsicológicas necesarias para aprender a escribir.