Sin lugar a dudas, hoy las redes sociales facilitan la comunicación, pero en muchas ocasiones también pueden complicarla.
Los grupos de WhatsApp de padres y madres de un mismo grado suelen crearse con un objetivo claro: intercambiar información necesaria y urgente, como comunicados escolares, eventos importantes o llamados a la solidaridad.
Sin embargo, muchas veces estos espacios se transforman en un ida y vuelta de comentarios sobre la docente, sobre algún compañero o incluso sobre otras familias. Esto suele generar reacciones impulsivas, enojos y mensajes agresivos que no favorecen el diálogo ni la convivencia.
Sugerencias para un uso saludable del grupo
Cuidar las palabras antes de enviar un mensaje.
Corroborar la información: preguntarse si lo que se dice es un hecho o solo un comentario escuchado.
Ejercitar la discreción y la prudencia.
Analizar si el mensaje aporta algo positivo o si puede generar conflicto.
Resolver situaciones entre algunas familias de forma individual, evitando exponerlas públicamente en el grupo.
Resguardar la identidad de los menores, que necesitan la protección y el cuidado de todos los adultos.
Abordar los conflictos de manera personal y directa con las personas involucradas, buscando acuerdos, aclarando situaciones y pidiendo disculpas cuando sea necesario.
Si el conflicto persiste, comunicarlo a las autoridades de la institución, cuando corresponda al ámbito escolar o requiera la intervención docente.
No olvidemos que somos personas con lenguaje, pensamiento y empatía, herramientas fundamentales para dialogar, conciliar y dar el ejemplo.
Nuestros hijos e hijas aprenden observando: insultar, descalificar, burlarse o gritar son conductas que los niños reproducen por imitación.En cambio, cuando los adultos mostramos que es posible dialogar a pesar de las diferencias, llegar a acuerdos y mejorar la convivencia, estamos enseñando una lección mucho más valiosa que cualquier mensaje escrito.
